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Ruta Transpacífico: se viene un aluvión de portacontenedores


Con la reapertura del puerto de Shanghái, prevista para mediados de mes, se anticipan congestionamientos, aunque menores a los experimentados el año pasado.



La extensión de las medidas de aislamiento social en Shanghái y las limitaciones a la circulación impuestas en otras ciudades y localidades de China (como Beijing) frenan la actividad fabril de ese país. Esto provoca demoras en las planificaciones e impacta en la disponibilidad de productos para la exportación.


En Shanghái el transporte por carretera está limitado a casi el 50% de la capacidad habitual, con lo cual se complica llevar componentes o materias primas importadas desde las terminales portuarias hacia las plantas fabriles, o viceversa.


En realidad algunas ciudades del país oriental ya están reduciendo las restricciones (tal es el caso de Guangzhou, por ejemplo). Pero por otro lado en Beijing se están observando incrementos en los casos de coronavirus, lo cual hace renacer el fantasma de bloqueos prolongados en ciudades claves de China. Por ejemplo en Hangzhou se tomaron medidas aislamiento social desde fines de abril.


Impacto en Shanghái

Según el índice FBX, desde que arrancó el confinamiento en Shanghái se produjo una merma de entre el 20 y el 30% en las exportaciones medidas en volúmenes. Antes de tomarse las medidas de restricción, los buques demoraban 12 horas en ser atendidos en ese importante puerto de China; ahora pueden demorar hasta 48 horas en promedio.


En Shanghái muchas compañías marítimas (como CMA CGM, Mediterranean Shipping Co., ONE, Hapag-Lloyd y Maersk) no están aceptando cargas peligrosas y refrigeradas, porque no encuentran espacio para contenedores especializados. Además faltan contenedores convencionales de 40 pies, y los de 20 pies se desvían hacia otros puertos de China.


La noticia positiva es que la congestión que se observa en Shanghái no es tan importante, en gran medida por la decisión de redireccionar la carga hacia puertos como Ningbo, por caso, donde se observa mayores atascos de contenedores e incrementos del orden del 14% a nivel de volúmenes.


La imposibilidad de movilizar camiones explica en parte el hecho de que el puerto de Shangái no esté atestado de carga. De todas maneras no se sabe con exactitud cuánta carga diferida se está acumulando en los depósitos, y cuánta provendrá de las fábricas que por estos días buscan recuperar el tiempo perdido con horas extras.


Evolución de las tarifas

La caída en las exportaciones explica en parte la baja en las tarifas de los fletes desde que arrancaron las restricciones. En la ruta Asia-Europa estas mermas rondaron el 20% desde mediados de marzo, en tanto que en la ruta Transpacífico fueron de 5 al 7%. De cualquier forma en ambos casos siguen siendo muy altas comparadas con las que se cobraban previamente a Covid-19.


En el caso de la ruta Asia-Europa desde fines de enero se observan caídas cercanas al 30% en las tarifas, aunque en este caso se estima que también hay una influencia importante de la estacionalidad. Lo curioso es que en el caso de la ruta Transpacífico las mermas no han sido tan pronunciadas, lo cual parecería indicar que la demanda proveniente de Estados Unidos continúa siendo poderosa.


En el corto plazo

Los optimistas esperan que Shanghái retorne su actividad normal alrededor del 15 de mayo. Naturalmente esto hará que luego de esa fecha los volúmenes de contenedores transportados se eleven sustancialmente, lo que generará aumentos tanto en las tarifas, como en la congestión y en las demoras.


Algunos analistas ya estiman que tendrán que transcurrir como mínimo tres meses para que los flujos habituales se recuperen. Otros (como FBX), en cambio, creen que las interrupciones no alcanzarán los niveles que se vieron durante 2020 y 2021, ya que en esta oportunidad los puertos estuvieron operativos en todo momento, los buques pudieron recalar en Shanghái y no se produjo el problema de la falta de contenedores vacíos.

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